
Unas nanopartículas de oro radiactivo destruyen los tumores de próstata, dejando intacto el tejido sano
Una de las promesas de las nanopartículas como agentes de administración en los tratamientos del cáncer es que van a atacar a los tumores sin afectar al tejido sano colindante, evitando los daños asociados normalmente a las terapias de hoy en día. Ahora, esa promesa está más cerca de hacerse realidad, gracias a los resultados de un estudio en el que se trató con una dosis única de nanopartículas de oro radiactivo a ratones portadores de tumores.
Los resultados de este estudio, realizado por Kattesh Katti y Raghuraman Kannan, ambos de la Universidad de Missouri, en Colombia, se publicaron en la revista Nanomedicine.
Para este estudio, el grupo de investigación de la Dra. Katti preparó sus nanopartículas de oro con el isótopo radiactivo de oro-198. A continuación, recubrieron las nanopartículas resultantes con glicoproteína de goma arábiga para crear nanopartículas biocompatibles capaces de escapar del torrente sanguíneo y acumularse en los tumores. Los estudios realizados con ratones demostraron que estas nanopartículas, una vez inyectadas en el torrente sanguíneo, sólo se acumulan en los tumores de próstata humanos implantados, con mínima o ninguna fuga de radiactividad en otros órganos.
Tras inyectar una dosis única de las nanopartículas a los animales portadores de los tumores, se realizó un seguimiento de su evolución durante tres semanas. Al final de ese período, se observó que el volumen de los tumores en los animales tratados era un 82% menor que en los animales del grupo de control. Además, los animales tratados no adelgazaron durante el período de tres semanas, mientras que los animales no tratados experimentaron una pérdida de peso significativa. Los investigadores también examinaron varias células sanguíneas en busca de señales que indicasen daño por radiación sin hallar nada, un signo alentador de que estas nanopartículas son tóxicas sólo para los tumores.









